Los beneficios de que niños y niñas de diferentes edades jueguen juntos

Es habitual en la era moderna separar a los niños y niñas por edades, es decir, formar grupos en que todos tienen la misma edad. Sin embargo, con esta práctica se pierden oportunidades para el desarrollo intelectual infantil.

Existen efectos positivos de la interacción entre niños de diferentes edades a través de los juegos.

Cuando juegan juntos niños y niñas de edades diferentes, en condiciones aceptables, los niños mayores sirven de referencia para elevar el nivel de complejidad de las actividades que realizan los de menos edad, de tal modo que ese grado más sofisticado de juego les hace ejercitar a los pequeños sus habilidades cognitivas mucho más que si jugasen sólo con los de su misma edad.

Un fenómeno bien conocido por la experiencia de mucha gente con hermanos de edades distintas: Los compañeros de juego de más edad exponen a los más jóvenes a conceptos más complejos de lenguaje, matemáticas, sociabilidad y otras áreas. Y, por otra parte, como muchos hermanos y hermanas mayores podrán reconocer, al interactuar en sus juegos con niños más pequeños, ejercitan sus capacidades de liderazgo, crianza, y docencia.

Visualizad las siguientes escenas: En una excursión unos niños esperan a otros que andan más despacio porque son más chiquitines, les aúpan para ver mejor los animales detrás de la valla, les leen cuentos en un rincón del aula, les enseñan trucos para dibujar mejor las letras o calcular más rápido.

Interactuando con niños más pequeños, no nos olvidamos que antes nosotros éramos más pequeños, sabíamos menos y teníamos menos experiencia. 

Se aprende más y mejor cuando tenemos que explicar lo aprendido a otros sintetizando o adecuando nuestros argumentos y nuestro discurso a receptores de diferentes niveles.

Ser a veces el mayor y otras el pequeño supone adaptación, aceptación, humildad y respeto por uno mismo y por los demás.

En grupos de edades homogéneas los niños son constantemente comparados con otros niños de su misma edad y juzgados por el resultado. Hay tendencia a hacer más comparaciones entre "iguales" que entre "diferentes".

Y no olvidemos que haber nacido el mismo año no significa tener ni el mismo nivel de desarrollo ni los mismos intereses, motivaciones o formas de jugar.

Toda esta teoría la podemos comprobar perfectamente cuando, por ejemplo, salimos de excursión dos o más familias con hijos de edades diferentes, en las celebraciones familiares donde se mezclan primos de edades diferentes o en el mismo parque. 

¿No es emocionante que un pequeñín mire con admiración a un compañero mayor y que éste le tenga en cuenta, le haga un gesto cariñoso y cómplice y le ayude en alguna tarea compleja e interesante?

 

 

 

 


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